Qué hacer cuando un familiar te agrega en Facebook
Admítelo: tú también has cometido el error de aceptar la solicitud de un familiar en alguna red social. Ya sea en Facebook, Tuenti, Twitter (alguno también se habrá llevado un susto al ver a su hermana en Vota mi cuerpo o Badoo), siempre hay alguien de tu entorno más íntimo al que no quieres tener precisamente cerca en tu vida 2.0. Sí, ya sé, estás pensando que eso nunca te pasará a ti. Hasta que un día habres Facebook y ahí está: tu entrañable abuelita te ha mandado una solicitud de amistad.
¿La agrego o no la agrego? Hay que valorar los pros y los contras, pero yo te recomiendo que tengas muy claro para qué vas a usar cada red social. Y es que empiezas agregando a todo el mundo… y al final tu jefe se entera de que odias tu trabajo, tu novia de que te gusta su mejor amiga y tu madre de que estás deseando deshacerte de su último regalo de cumpleaños.
Así que nunca olvides estos sabios consejos:
- Si ya has cometido el error de agregarla, bloquéala cuando menos se lo espere. Pon problemas técnicos como excusa cuando tu primo (ese con el que nunca hablas pero que te agregó en Tuenti) te comente en una reunión familiar que ya no puede ver tus actualizaciones. Además, todos sabemos que Tuenti va de puta pena.
- Di que eres adoptado. Parece una chorrada, pero si todavía no te has independizado les habrás dado a tus padres la excusa perfecta para echarte de casa y dejar de mantenerte. Te verás en la calle pero, eh, al menos tu madre dejará de vigilar todo lo que escribes en Facebook.
- Cierra tu cuenta y ábrete otra con otro nombre: tu hermano pequeño entenderá que estás saturado de la vida 2.0, mientras que tú te dedicas a rehacer tu rutina digital.
- Aprovecha las opciones que te ofrece Facebook: ¿sabías que puedes elegir las personas que van a ver tus actualizaciones? También puedes crear un grupo en el que meter a todos esos familiares pelmazo (Dios los cría y tú los juntas) para interactuar con ellos sin que te fastidien con sus pijadas.
Hazme caso y no te dejes seducir por el falso buen rollo: jamás aceptes por obligación una solicitud de amistad, ya que nunca sabes quién será el próximo en enviarte un DM con spam por Twitter o publicar en tu muro el enésimo gilitest de personalidad.
Gracias a @mluisamsa a @mendietapepita y a @maressan8 por las ideas que han inspirado este post

